Todo plan de construcción de marca debe ser capaz de identificar y desarrollar acciones concretas para mantener una estrecha y directa presencia con los consumidores en las diversas etapas en las que estos pueden ser influenciados para realizar una compra.
Para ello, existe un proceso estratégico de 7 fases o puntos bien definidos que componen la que podríamos denominar como la ‘Ruta del branding’.
1. Presencia. Aquí se trata de poner al producto en el mapa: que el consumidor te tenga en la mente la próxima vez que requiera de algún producto o servicio como el tuyo. Es más fácil construir sobre algo nuevo, desconocido, que sobre lo que el consumidor ya identifica y sobre el cual ya tiene creadas en su mente diversas experiencias.
2. Interés. Una vez que el consumidor reconoce de la existencia del producto viene la fase del interés, un interés por leer más allá de los encabezados, de escuchar hasta el final cada mensaje.
3. Consideración. Estamos llegando casi a la mitad del proceso, tus clientes ya buscan abiertamente conocer más de tu producto, aceptan degustarlo, tocarlo, y entra entonces a la lista de sus posibilidades viables de compra. La competencia también entra en este juego: ¿Quién me da más? ¿Quién hace mi vida mejor, más fácil, más placentera?
4. Compra. Para muchos sería el último punto, sin embargo esto es sólo la mitad del camino, y es aquí donde las exigencias aumentan proporcionalmente a la inversión realizada, el consumidor usualmente busca obtener al menos, lo que pagó si no es que un poco más. El consumidor tiene claro que existe la posibilidad de que la competencia ofrezca algo más.
5. Uso del producto. Este es el juicio al que todo producto elegido debe someterse. La lealtad de marca en gran medida recae en la satisfacción al momento del consumo, el cual difiere dependiendo de la categoría: un producto efímero (como lo es una bebida) tiene sólo durante unos minutos la oportunidad de satisfacer a su usuario, en cambio un móvil tiene meses.
6. Contacto post-venta. ¿Cuántas veces hemos recibido una llamada para preguntar qué tal nos ha parecido algún producto o servicio que hayamos adquirido? Con acciones concretas se puede lograr varias cosas, entre ellas, la recompra, la recomendación y, sobre todo, aprender mucho del consumidor.
7. Lealtad. Éste es el gran premio al que toda marca aspira; la lealtad a una marca es premiada con la fuerza de la mejor publicidad que existe: la de boca en boca. El que un usuario satisfecho hable bien de tu producto es algo que no hay presupuesto mediático que pueda comprar.
Fuente: www.puromarketing.com



















